30 de septiembre de 2001

El creciente agujero a la capa de ozono y el aumento de la radiación ultravioleta nos está alcanzado a los salvadoreños. Cáncer de piel, problemas visuales y aumento de procesos infecciosos son sólo algunos efectos nocivos.


“La luz del sol es un arma de doble filo entonces. Por un lado dicen que es beneficiosa porque nos da la vitamina D, pero por otro lado nos recomiendan que no nos asoleemos porque es mala”, reflexiona Julio Martínez, un vendedor de lotería que pasa gran parte del día bajo el sol y apenas se protege el rostro con una gorra desteñida.
Este hombre es sólo uno de los millares de vendedores que se ganan el pan en las calles y que al igual que otros trabajadores, como pescadores o agricultores, no tienen claro cuán beneficiosa o dañina pueden ser los rayos solares en estos tiempos.
Sin embargo, su constante exposición al sol los convierte en candidatos a sufrir, entre otras enfermedades, de la piel y quizá a unirse a las aproximadamente 250,000 personas más que padecerían cáncer de piel si ocurre una pérdida anual de ozono del 10% durante varias décadas, según ha pronosticado el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En El Salvador, las autoridades de salud no registran puntualmente cuánto el cáncer de piel está afectando la salud de la población. El Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) tampoco tiene registros detallados, y en el Hospital Rosales, que atiende a un importante número de la población, se negaron a conceder una entrevista.
Pero dermatólogos, como el doctor Ricardo Leal Vásquez, confirman no sólo la relación directa entre luz solar y tumores en la piel, sino también el aumento de estos casos en el país.
“Los tres tipos principales de cáncer de piel (basocelular, espinocelular y melanoma maligno) han aumentado en los últimos veinte años en el país y en el mundo. Subjetivamente veo ese aumento a nivel de la consulta en los hospitales como en la privada”, señala el doctor Leal.

Daño silencioso

El doctor Leal encuentra en el deterioro de la capa de ozono una amenaza para la salud humana porque está permitiendo un aumento de la radiación solar y constituye si no la única causa del cáncer de piel, la más importante.

Prevenga

• Si tiene piel muy blanca o ha sido tratada de cáncer de piel evite asolearse lo más que pueda, de lo contrario use filtros de protección solar diariamente que contengan un factor de 15 o más.

• Vista camisas con manga larga, sombrero y otros accesorios que cubran las partes del cuerpo más expuestas al sol.

• De preferencia no se broncee y si gusta de ir la playa, expóngase al sol antes de las 10:00 a.m. o después de las 4:00 p.m.

• No mire directamente al sol y si utiliza gafas oscuras para protegerse los ojos, los cristales deben filtrar entre un 50% y un 90% las radiaciones solares.

• No exponga directamente al sol a los recién nacidos y bebés menores de cinco meses.

  Según este dermatólogo, esa acumulación de radiación solar que por ejemplo enfrentan pescadores y agricultores a través de muchos años los hace propensos a desarrollar cáncer, al igual que las personas que poseen piel muy blanca porque carecen de suficiente pigmentación que los proteja.
El cáncer de piel es una de las enfermedades más comunes a nivel mundial y representa un 10% de todos los cánceres registrados. Se estima que el tipo basocelular afecta a un 95% de la población en el mundo, especialmente la mayor de 50 años de edad.
El cáncer de piel se desarrolla en silencio. Las manchas o lunares, como usualmente se manifiesta, no producen molestias, aunque pueden ocasionar pequeños sangramientos que no preocupan al afectado.
Sin embargo, el doctor Leal dice que se debe sospechar de todo tumor nuevo en la piel, de toda coloración que no se quite por sí sola, que siga creciendo y pueda sangrar. “La única forma de saber si es cáncer y a qué tipo corresponde es tomando una biopsia (corte de tejido), que es analizada por un médico patólogo”, explica.
El carcinoma basocelular y el espinocelular son curables casi en un ciento por ciento y del que según el doctor Leal, “casi nadie se muere”, pero del melanoma maligno sólo es sanado si se detecta tempranamente.
Los tratamientos para destruir esta enfermedad van desde la cirugía, la cauterización (electrocirugía o curetaje, la criocirugía (muerte celular con gas nitrógeno líquido) hasta el más reciente en el mercado, que consiste en una crema de uso local conocida como “iniquimod”.
Pero la piel no es el único órgano humano que resiente el efecto solar. Para la doctora Diana Burgos, asesora médica del Centro para la Defensa del Consumidor (CDC), puede afectar una depresión en el sistema inmunológico que resulta en un aumento de procesos infecciosos, así como ceguera y cataratas en el sistema ocular.
“Los rayos ultravioleta pueden causar úlceras en la córnea y en el cristalino, uno de los más importantes componentes que tenemos a nivel del ojo, porque sirve para enfocar nuestra visión”, asegura la doctora Burgos.

Todo es afectado

Si bien es cierto, los efectos nocivos se miran más claramente en la salud humana, el aumento de la radiación ultravioleta altera toda la biodiversidad.
“Esta radiación puede alterar sustancialmente todos los signos de la cadena biológica. Los riesgos que origina la capa de ozono son silenciosos y también se expresan a nivel de plantas, animales y plantas microscópicas del mar, como el fitoplancton, que no pueden ponerse sombrero, protectores ni anteojos oscuros”, dice el doctor Ángel Ibarra, presidente de UNES.
El fitoplancton, la base alimenticia marina, ha decrecido bajo el agujero de ozono en la Antártida, lo cual repercutiría negativamente en la cadena alimenticia humana, pues un 30% del consumo humano de proteínas proviene del mar.
Pero por encima de estos daños silenciosos, los problemas epidérmicos siguen expresando visiblemente los efectos nocivos del aumento de los rayos ultravioleta. Margarita Pérez es, a sus 32 años, una víctima de esta radiación. Ha debido someterse a tratamientos dermatológicos para aclarar manchas oscuras en la cara.
“El dermatólogo me dijo que era producto de un efecto acumulativo del sol que he recibido desde niña cuando junto a mis padres cultivaba la tierra. Ahora trato de huirle incluso al reflejo”, explica Margarita.
Pero mientras Margarita lucha a diario por evadir la luz solar, otras como Leticia Funes la buscan en la playa para lograr un atractivo bronceado en su cuerpo. “Hace poco me quemé la espalda, pero no ha pasado a más. Sé que puedo adquirir cáncer, pero me gusta broncearme”, afirma decidida.

 

Leticia es un ejemplo de falta de sensibilidad ante un problema que alcanza enormes dimensiones; don Julio Martínez, falta de conocimiento. Ambos necesitan ser educados y pueden ser útiles en esta lucha por proteger a quien nos protege.

Tipos de cáncer

• Carcinoma basocelular (derecha): es el más frecuente de todos los tipos de cáncer, pero el menos maligno porque crece lentamente y sólo destruye localmente. Casi no tiene capacidad para originar metástasis (diseminarse a otros órganos), pero no tratarlo puede afectar por ejemplo toda la cara. Se da principalmente en las áreas del cuerpo que están expuestos al sol.

• Espinocelular: es menos frecuente y constituye aproximadamente el 20% de todos los cáncer de piel. Tiene posibilidaddes de dar metástasis y crece más rápido que el basocelular. Afecta más que todo a personas de la tercera edad, aunque por los daños a la capa de ozono se están registrando con frecuencia en gente más joven (entre 30 y 40 años).

• Melanoma maligno (arriba): afecta a las personas de entre 30 y 50 años y es muy agresivo. Se disemina con mucha rapidez y facilidad; además puede causar la muerte.

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