Lunares peligrosos: ¿cuáles deben preocuparnos?
Cómo reconocer cambios sospechosos en un lunar, qué importancia tiene la dermatoscopia y cuándo es recomendable consultar con un dermatólogo.
Lunares: ¿cuáles son peligrosos?
Los lunares son crecimientos cutáneos que pueden ser planos o protuberantes. Su color puede variar desde tonos claros hasta café oscuro o negro. Todas las personas tienen lunares; algunas tienen muchos y otras solamente unos cuantos. El número de lunares depende en parte de factores genéticos.
La mayoría de los lunares son benignos. Sin embargo, algunos pueden presentar características que requieren una valoración dermatológica para determinar si necesitan seguimiento, dermatoscopia o estudio mediante biopsia.
¿Cómo se clasifican los lunares?
Los lunares pueden clasificarse en dos grandes grupos: congénitos y adquiridos.
Lunares congénitos
Son aquellos con los que una persona nace y que se forman durante el desarrollo en el vientre materno.
Los lunares congénitos, especialmente los de gran tamaño, pueden requerir valoración dermatológica y seguimiento según sus características.
Lunares adquiridos
Son aquellos que aparecen después del nacimiento.
Los adquiridos pueden ser comunes o presentar características atípicas o displásicas.
¿Qué lunares pueden ser sospechosos?
Los lunares que presentan características atípicas o displásicas requieren una valoración más cuidadosa, especialmente cuando muestran cambios en su tamaño, forma, color o apariencia.
El objetivo de la evaluación dermatológica es identificar de manera temprana las lesiones que puedan ser sospechosas de melanoma u otros tipos de cáncer de piel.
El criterio ABCDE de los lunares
Los lunares displásicos o atípicos pueden presentar características que llaman la atención durante la exploración dermatológica. Una herramienta sencilla para reconocer algunas de estas características es el criterio ABCDE.
- A Asimetría: una mitad del lunar no se parece a la otra mitad.
- B Bordes: los bordes pueden ser irregulares, poco definidos o presentar características diferentes de las habituales.
- C Color: puede existir variación de color dentro de una misma lesión, con diferentes tonalidades.
- D Diámetro: un tamaño mayor puede ser un elemento que el dermatólogo tenga en cuenta dentro de la valoración global de la lesión.
- E Evolución: cualquier cambio en el tamaño, forma, color o apariencia de un lunar merece atención.
Un lunar que cambia debe ser valorado
La presencia de características sospechosas no significa por sí sola que un lunar sea un melanoma. Sin embargo, cuando una lesión presenta cambios o varias características atípicas, es importante que sea examinada por un dermatólogo.
En determinadas lesiones, el dermatólogo puede considerar necesario realizar seguimiento, dermatoscopia, biopsia o extirpación según sus características.
En algunos pacientes, los lunares atípicos pueden presentarse en varios miembros de una misma familia, por lo que los antecedentes familiares también son importantes durante la evaluación.
La importancia de la dermatoscopia en la evaluación de los lunares
La evaluación de un lunar comienza con la observación clínica de la piel, pero en muchos casos es necesario obtener una visión más detallada de sus características. Para ello, el dermatólogo puede utilizar la dermatoscopia.
¿Qué es la dermatoscopia?
La dermatoscopia es una técnica que utiliza un instrumento denominado dermatoscopio para observar la piel con aumento y una iluminación especializada.
Permite visualizar estructuras y patrones de pigmentación que no pueden apreciarse adecuadamente a simple vista.
En la evaluación de los lunares, la dermatoscopia ayuda al dermatólogo a diferenciar lesiones benignas de lesiones que presentan características sospechosas de melanoma u otros tipos de cáncer de piel.
Por esta razón, la dermatoscopia constituye una herramienta importante en la valoración de pacientes con lunares atípicos, múltiples nevos o antecedentes que aumentan el riesgo de melanoma.
¿Quiénes deberían revisar sus lunares periódicamente?
No todas las personas tienen el mismo riesgo de desarrollar melanoma. Las personas que presentan determinados factores de riesgo pueden beneficiarse de una evaluación dermatológica periódica de sus lunares, incluyendo la valoración con dermatoscopia cuando esté indicada.
En personas con factores de riesgo importantes o con lunares atípicos, es frecuente recomendar una revisión dermatológica al menos una vez al año. La frecuencia puede ser mayor cuando el dermatólogo considera que el riesgo individual lo requiere.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
- Antecedentes personales o familiares: personas que han tenido melanoma u otro cáncer de piel, o que tienen familiares cercanos con antecedentes de melanoma.
- Muchos lunares: personas que presentan un número elevado de nevos en el cuerpo, especialmente quienes tienen más de 50 lunares y, particularmente, quienes presentan más de 100.
- Lunares atípicos o displásicos: personas con lunares que presentan características inusuales de tamaño, forma, bordes o color, especialmente cuando existen varios lunares atípicos.
- Lunares congénitos grandes: personas que nacieron con lunares de gran tamaño, que requieren valoración dermatológica y seguimiento según sus características.
- Piel clara y sensibilidad al sol: personas con piel muy clara, ojos claros o cabello rubio o pelirrojo que se queman con facilidad al exponerse al sol.
- Antecedentes de exposición solar intensa: personas que han sufrido quemaduras solares importantes, especialmente durante la infancia o juventud, o que han utilizado lámparas o camas de bronceado con radiación ultravioleta.
- Inmunosupresión: personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado, por ejemplo, debido a un trasplante o determinados tratamientos médicos.
- Edad: el riesgo de cáncer de piel aumenta con la acumulación de exposición ultravioleta a lo largo de la vida, por lo que la valoración debe individualizarse especialmente en adultos mayores.
La revisión periódica puede ayudar a detectar cambios
En las personas con mayor riesgo, una revisión periódica permite comparar los lunares a lo largo del tiempo y detectar lesiones que presentan cambios o características diferentes de las demás.
Durante la consulta, el dermatólogo puede realizar una exploración completa de la piel y utilizar la dermatoscopia para estudiar con mayor detalle los lunares que lo requieran.
Cuando una lesión presenta características sospechosas, el dermatólogo determinará si es necesario realizar un seguimiento más estrecho, tomar una biopsia u optar por su extirpación.
No espere a la revisión anual si un lunar cambia
La revisión periódica no significa que deba esperar hasta su próximo control si observa un cambio en un lunar.
Consulte antes si aparece un lunar nuevo o si uno existente cambia de tamaño, forma, color o apariencia, o si presenta sangrado, picazón, inflamación o cualquier cambio que resulte diferente de los demás lunares.
Una lesión sospechosa debe ser valorada por un dermatólogo, especialmente cuando presenta características del criterio ABCDE o se comporta como un lunar diferente al resto de la piel.
Detección temprana del melanoma
El objetivo de revisar los lunares no es considerar que todos ellos sean peligrosos. La mayoría de los lunares son benignos.
El objetivo es identificar a tiempo aquellos que presentan características sospechosas y determinar cuáles necesitan seguimiento, dermatoscopia o estudio mediante biopsia.
La combinación de una adecuada exploración dermatológica, el reconocimiento de los cambios en los lunares y el uso de la dermatoscopia cuando está indicada permite realizar una evaluación más completa de las lesiones pigmentadas.
Preguntas frecuentes sobre lunares
¿Cómo saber si un lunar es peligroso?
Un lunar debe ser valorado por un dermatólogo cuando presenta cambios o características sospechosas. El criterio ABCDE puede ayudar a reconocer algunas señales de alerta, pero no sustituye una evaluación dermatológica.
¿Qué significa ABCDE en los lunares?
ABCDE hace referencia a Asimetría, Bordes, Color, Diámetro y Evolución. Son características que pueden orientar al dermatólogo durante la valoración de una lesión pigmentada.
¿Todos los lunares pueden convertirse en melanoma?
No. La mayoría de los lunares son benignos. La importancia de revisarlos está en identificar aquellos que presentan características atípicas o cambios que requieren una valoración especializada.
¿Para qué sirve la dermatoscopia de un lunar?
La dermatoscopia permite al dermatólogo observar con aumento y con iluminación especializada estructuras de la piel que no pueden apreciarse adecuadamente a simple vista.
¿Cuándo debo consultar al dermatólogo por un lunar?
Es recomendable consultar cuando aparece un lunar nuevo o cuando uno existente cambia de tamaño, forma, color o apariencia, o presenta sangrado, picazón, inflamación u otras características diferentes de las habituales.
¿Tiene un lunar que le preocupa?
Una evaluación dermatológica permite examinar la lesión y determinar si necesita dermatoscopia, seguimiento o algún estudio adicional.
Hacer una cita Ir a la página principalContenido creado y revisado por
Dra. Carmen Leal
Dermatóloga
