Lunares Peligrosos

Lunares  ¿Cúales son Peligrosos?

Los lunares son crecimientos cútaneos inofensivos que pueden ser planos o protuberantes. Su color varía desde tonos color naranja, hasta el café oscuro o negro.  Todo el mundo tiene lunares; algunos tienen muchos, otros unos cuantos. El número depende de sus genes

Los lunares se clasifican en dos grandes grupos: 
a) Congénitos: son aquellos con los que nace (se forman en el vientre materno). Usualmente son lunares grandes que miden mas de 1.5 cms. Este tipo de lunares tienen posibilidades de malignizarse, esto es, degenerar en un cáncer de piel llamado melanoma; por esta razón es necesario quitarlos en su totalidad cuanto antes. 

b) Adquiridos: son los que aparecen después del nacimiento. 
Los adquiridos pueden ser comúnes o displásicos.

Los lunars peligrosos son aquellos que son displásicos o congénitos.
Son peligrosos porque puede llevar a cáncer que se llama MELANOMA. 

Los lunares displásico son aquellos que presentan el ABCDE de los lunares. ABCDE

Los lunares que presenten 3 o más de estas caractéristicas es conveniente removerlos y hacerles una biopsia. 

A veces estos lunares displásicos tienen la propensión de aparecer en la misma familia


Sí usted presena algunos lunares con estas características, no dude en consultarnos.

La importancia de la dermatoscopia en la evaluación de los lunares

La evaluación de un lunar comienza con la observación clínica de la piel, pero en muchos casos es necesario obtener una visión más detallada de sus características. Para ello, el dermatólogo puede utilizar la dermatoscopia.

¿Qué es la dermatoscopia?

La dermatoscopia es una técnica que utiliza un instrumento denominado dermatoscopio para observar la piel con aumento y una iluminación especializada. Permite visualizar estructuras y patrones de pigmentación que no pueden apreciarse adecuadamente a simple vista.

En la evaluación de los lunares, la dermatoscopia ayuda al dermatólogo a diferenciar lesiones benignas de lesiones que presentan características sospechosas de melanoma u otros tipos de cáncer de piel.

Por esta razón, la dermatoscopia constituye una herramienta importante en la valoración de pacientes con lunares atípicos, múltiples nevos o antecedentes que aumentan el riesgo de melanoma.

¿Quiénes deberían revisar sus lunares periódicamente?

No todas las personas tienen el mismo riesgo de desarrollar melanoma. Las personas que presentan determinados factores de riesgo pueden beneficiarse de una evaluación dermatológica periódica de sus lunares, incluyendo la valoración con dermatoscopia cuando esté indicada.

En personas con factores de riesgo importantes o con lunares atípicos, es frecuente recomendar una revisión dermatológica al menos una vez al año. La frecuencia puede ser mayor cuando el dermatólogo considera que el riesgo individual lo requiere.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

  • Antecedentes personales o familiares: personas que han tenido melanoma u otro cáncer de piel, o que tienen familiares cercanos con antecedentes de melanoma.
  • Muchos lunares: personas que presentan un número elevado de nevos en el cuerpo, especialmente quienes tienen más de 50 lunares y, particularmente, quienes presentan más de 100.
  • Lunares atípicos o displásicos: personas con lunares que presentan características inusuales de tamaño, forma, bordes o color, especialmente cuando existen varios lunares atípicos.
  • Lunares congénitos grandes: personas que nacieron con lunares de gran tamaño, que requieren valoración dermatológica y seguimiento según sus características.
  • Piel clara y sensibilidad al sol: personas con piel muy clara, ojos claros o cabello rubio o pelirrojo que se queman con facilidad al exponerse al sol.
  • Antecedentes de exposición solar intensa: personas que han sufrido quemaduras solares importantes, especialmente durante la infancia o juventud, o que han utilizado lámparas o camas de bronceado con radiación ultravioleta.
  • Inmunosupresión: personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado, por ejemplo, debido a un trasplante o determinados tratamientos médicos.
  • Edad: el riesgo de cáncer de piel aumenta con la acumulación de exposición ultravioleta a lo largo de la vida, por lo que la valoración debe individualizarse especialmente en adultos mayores.

La revisión anual puede ayudar a detectar cambios

En las personas con mayor riesgo, una revisión periódica permite comparar los lunares a lo largo del tiempo y detectar lesiones que presentan cambios o características diferentes de las demás.

Durante la consulta, el dermatólogo puede realizar una exploración completa de la piel y utilizar la dermatoscopia para estudiar con mayor detalle los lunares que lo requieran.

Cuando una lesión presenta características sospechosas, el dermatólogo determinará si es necesario realizar un seguimiento más estrecho, tomar una biopsia u optar por su extirpación.

No espere a la revisión anual si un lunar cambia

La revisión periódica no significa que deba esperar hasta su próximo control si observa un cambio en un lunar. Consulte antes si aparece un lunar nuevo o si uno existente cambia de tamaño, forma, color o apariencia, o si presenta sangrado, picazón, inflamación o cualquier cambio que resulte diferente de los demás lunares.

Una lesión sospechosa debe ser valorada por un dermatólogo, especialmente cuando presenta características del criterio ABCDE o se comporta como un lunar diferente al resto de la piel.

Detección temprana del melanoma

El objetivo de revisar los lunares no es considerar que todos ellos sean peligrosos. La mayoría de los lunares son benignos. El objetivo es identificar a tiempo aquellos que presentan características sospechosas y determinar cuáles necesitan seguimiento, dermatoscopia o estudio mediante biopsia.

La combinación de una adecuada exploración dermatológica, el reconocimiento de los cambios en los lunares y el uso de la dermatoscopia cuando está indicada permite realizar una evaluación más completa de las lesiones pigmentadas.

Contenido creado y revisado por

Dra. Carmen Leal

Dermatóloga

Conozca el perfil profesional de la Dra. Carmen Leal